La leche condensada es fácil de preparar en casa, utilizando ingredientes básicos que probablemente ya tienes en tu despensa. Te dejo esta receta para obtener un resultado cremoso y dulce, perfecto para postres y bebidas.
Ingredientes
1 taza (240 ml) de leche entera
1 taza (200 g) de azúcar blanca
2 cucharadas (30 g) de mantequilla sin sal
1/2 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
Instrucciones
Calentar la leche y el azúcar: en una cacerola a fuego medio-bajo, mezcla la leche entera y el azúcar. Revuelve constantemente para disolver el azúcar y evitar que se pegue al fondo.
Reducir la mezcla: una vez que el azúcar esté completamente disuelto, reduce el fuego a bajo y deja que la mezcla hierva suavemente durante 30-40 minutos. Remueve ocasionalmente para evitar que se formen grumos o que se queme.
Observar el espesor: la mezcla comenzará a espesar y a reducirse a aproximadamente la mitad de su volumen original. Sabes que está lista cuando tenga una consistencia cremosa y un color ligeramente amarillento.
Añadir la mantequilla y la vainilla: retira del fuego e incorpora la mantequilla para darle más cremosidad. Si deseas, añade la esencia de vainilla para un toque de sabor extra.
Dejar enfriar: vierte la leche condensada en un frasco limpio y déjala enfriar a temperatura ambiente antes de usarla o guardarla.
Notas:
Esta leche condensada casera se puede almacenar en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta una semana.
Puedes ajustar la cantidad de azúcar según tu gusto, pero recuerda que esta es esencial para lograr la textura característica.